🐾 Lo que ve Kibo
Conversación
Apretá el botón de abajo y decile algo.
Tu compañero. Tu memoria.
Lo que Kibo tiene anotado. Si ella le dice dónde dejó algo, o si lo ve por la cámara, queda acá. Cuando pregunte «¿dónde están mis lentes?», responde con esto — y si no lo sabe, lo dice en vez de inventar un sitio.
Poné a la persona de frente, con buena luz y que quede sola en el cuadro. Kibo va a reconocerla la próxima vez y va a decir su nombre en voz alta.
Grabá con tu voz. Cuando pregunte por vos, Kibo se lo reproduce — con tu voz, no con la suya. Para alguien que se olvida de las caras, oír a su hija vale más que oír a un asistente contándole que llamó.
Si estás en el trabajo o no te sale grabarte, escribilo. Kibo se lo lee con su voz. Un recado que llega vale más que uno hablado que nunca mandaste.
Kibo los dice solo, cuando llega la hora — nadie tiene que preguntarle. Y si ella pregunta «¿qué tengo hoy?», se los cuenta.
Cosas que mencionó en sus conversaciones. Esto no es un diagnóstico y Kibo no interpreta nada: solo repite lo que ella dijo, y cuántas veces. Si algo se repite, quizás valga la pena preguntarle.
Comparado con las semanas anteriores. Kibo no saca conclusiones: te da el número para que decidas tú. Y se calla cuando no tiene suficiente con qué comparar.
Esto es lo que reciben sus hijos. Lo escribe Kibo con lo de arriba, sin copiar sus conversaciones.
Esto no se queda en un formulario: Kibo lo guarda en su memoria,
con el nombre de ella, igual que lo que aprende conversando. Mientras
más le cuentes, menos tiene que preguntar.
Podés dejar todo vacío y llenarlo después — o dejar que lo aprenda solo.